Estructuras de vidrio
Barandillas de vidrio: perfil de pinza, fijación puntual o montantes
Tres formas de sujetar una barandilla de vidrio, qué exige cada una a la base y qué comprobar antes de encargar el vidrio.
Una barandilla de vidrio suele elegirse por su aspecto: sin montantes, un perfil fino en el suelo, con pasamanos o sin él. Pero el aspecto es consecuencia de la fijación, y la fijación es consecuencia de la base. Trabajar en ese orden —base, fijación, vidrio— evita la mayoría de los problemas en obra.
Tres formas de sujetar el vidrio
Perfil de pinza (perfil en U). El vidrio se apoya en un perfil continuo de aluminio y queda empotrado en todo su canto inferior. Es la línea más limpia y no lleva montantes. Pero convierte el vidrio en un voladizo: toda la carga horizontal de una persona apoyada en la barandilla la recoge el canto inferior y la transmite al forjado. Por eso el perfil necesita una base sólida y continua: el canto de un forjado de hormigón o una viga de acero.
Fijación puntual. El vidrio se sujeta con pernos que atraviesan taladros, normalmente en el canto de un forjado o en la zanca de una escalera. El suelo queda libre, lo que ayuda al drenaje en terrazas y balcones. La carga se concentra en pocos puntos, así que la posición de los taladros, las distancias al borde y el soporte detrás de cada fijación hay que calcularlos, no estimarlos.
Montantes. Unos montantes de acero o de aluminio soportan la carga y el vidrio es un relleno entre ellos. Visualmente es la opción más pesada, pero también la más tolerante con una base débil o irregular, y el vidrio puede ser más fino.
Qué tiene que ser la base
El error más habitual es anclar un perfil de pinza en el recrecido, en baldosas pegadas con cemento cola o en el borde de un balcón que nadie ha comprobado. El recrecido no sujeta los anclajes bajo una carga en voladizo. El perfil tiene que llegar a la capa estructural y, en un edificio existente, alguien tiene que confirmar qué es realmente esa capa.
En las terrazas la segunda cuestión es el agua. Un perfil continuo en el suelo hace de presa. O se eleva sobre calzos con huecos de drenaje, o la pendiente del suelo aleja el agua, o la mejor opción es un sistema fijado al canto.
Vidrio: laminado, no solo templado
El vidrio templado es resistente, pero cuando se rompe se desintegra por completo. En una barandilla sobre un desnivel eso es inaceptable: el panel tiene que mantenerse en su sitio después de romperse. Esa es la función del vidrio laminado, dos hojas unidas con una lámina intermedia. Para el vidrio exento sin montantes, el vidrio laminado de seguridad es la norma, y el tipo de lámina influye en la rigidez que conserva el panel cuando una de las hojas se ha roto.
El espesor no es cuestión de gusto. Depende de la altura de la barandilla, del sistema de fijación y de la carga para la que está pensado el lugar: una escalera privada y la terraza de un restaurante son casos distintos.
Con pasamanos o sin él
Un pasamanos superior no es solo un sitio donde agarrarse. En una barandilla con perfil de pinza une los paneles entre sí, de modo que, si uno falla, los contiguos comparten la carga. Donde no hay pasamanos, el vidrio y la fijación tienen que estar diseñados para resistir solos.
Antes de encargar el vidrio
- ¿Cuál es la base estructural y alguien la ha abierto para comprobarla?
- ¿Hacia dónde va el agua al pie de la barandilla?
- ¿Qué categoría de uso y de carga se aplica: privada, pública, con aglomeraciones?
- ¿El vidrio es laminado y con qué lámina intermedia?
- ¿Hay pasamanos y, si no lo hay, se ha dimensionado el vidrio para ello?
- ¿Están colocados los acabados definitivos del suelo, para medir la altura desde el suelo real?
Una barandilla que responde a estas seis preguntas sobre el papel rara vez da sorpresas en obra.